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Kring in El Periódico: Día de bicis y tulipanes

30.01.2012 Geschreven door: El Periódico

Tras pedalear 3.000 kilómetros desde Amsterdam hasta Barcelona, Koos Kroon terminó con los neumáticos reventados. Era 1998. Buscó recambios, pero ninguno le agradó. En su trayecto observó que las pocas bicis que veía por las calles no eran adecuadas para pedalear por una ciudad. Lo tuvo claro: en Barcelona había un hueco para importar marcas punteras de bicicletas holandesas. Dos años más tarde nació Bike Tech. La tienda y el taller se encuentran en Gràcia, uno de los primeros barrios en apuntarse a este transporte que tanto beneficia a la lucha contra la polución ambiental y acústica. Pero las bicicletas urbanas no es lo único que destaca de Holanda en Barcelona. Las flores, en especial los tulipanes, las orquídeas, los crisantemos y las próteas provienen de los campos que brotan entre La Haya y Amsterdam, en los arcillosos terrenos del Haarlemermeer. «Seguimos comprando en Holanda porque tienen flores todo el año, pero el transporte es caro. La tendencia es cultivar en el Maresme», asegura Pedro Serapio, responsable del departamento de compras de las floristerías Navarro. «Aún así por Sant Jordi las rosas rojas vienen de Holanda».

Barcelona hasta tiene un activo club holandés. El Círculo de Empresarios Holandeses, abreviado KNB (Kring Nederlands Bedrijfsleven Barcelona), fue fundado en 1968 para promover encuentros, actividades y conferencias. También celebran el tradicional día de la reina.

Rembrant Cafè es el lugar de encuentro de los estudiantes holandeses que viven en Barcelona. Vincent van Leeuwen, uno de sus propietarios, cuenta que cada jueves convocan una cena casera. «Servimos los mismos platos que cocinan sus madres». No falta el bitterballen, pequeñas albóndigas fritas de ragú de ternera, ni el snert, una sopa de guisantes con salchichas, ni el stamppot, un puré de verduras y carne. Pero su gran reclamo para los holandeses que viven en Barcelona son las retransmisiones de fútbol. Cuando juega su selección hay cola para entrar. Appie Hein, una empresa fundada por un holandés que vive en Barcelona, cuenta con una visitada página web en la que se pueden comprar los productos holandeses que se necesitan para preparar sus tradicionales platos. Los más vendidos son los artículos procedentes de Indonesia, antigua colonia holandesa, y el licor de canela, las patatas chips, la gaseosa de frambuesa y los guisantes en conserva.

Si se quiere practicar inglés u holandés, los ideal es ir al bar Amsterdam, en la calle de Aragó. Es el lugar de copas por excelencia donde se reúnen los holandeses. También acuden al Foc y al Gran Foc, dos céntricos locales en los que se puede cenar y escuchar música en directo.